Creemos en la mentira de la fragmentación, vivenciando nuestra divinidad a través de un cuerpo material situado en una decisión para experimentarse, separándose de la totalidad para materializar.

Negándonos percibir la muerte como parte de lo que permite la vida a través de su ciclo continuo, se nos lleva a suplir desesperadamente la falta de algo que no necesitamos, sin ver en el vacío nuestra plenitud.

Concepto de la existencia en que puedo crear desde mi unidad con todo.

Desde allí no existen limites.



viernes, 27 de agosto de 2010

Ha logrado un primer estadio de libertad, lo sabe.

Pero no sería coherente si se detuviera ahí.

Sigue buscando, a riesgo aun de contrariar la propia búsqueda realizada.

Por lo que no es extraño ver a un coherencionista caminando por el camino opuesto al que iba en primer lugar, ni verle cambiar varias veces de dirección.

De hecho muchos perdieron su coherencia cuando quedaron atrapados en las estructuras que utilizaban para liberarse.

Mientras tanto, los verdaderos coherencionistas no temen a lo que puedan encontrar, ni enfrentarse a sus peores temores.